domingo, 19 de septiembre de 2010

Huracanes y Tormentas Destructoras de Guatemala.

Cada vez más frágiles

Paúl dejo más de 320 muertos para Chiquimulilla y fue el huracán más fuerte de los años  80´s, “Mitch” destruyó 6 mil casas, “Agatha”, 10 mil. “Mitch” fue uno de los huracanes más fuertes que han tocado Guatemala y “Agatha” era una tormenta. Con lluvias menos intensas hoy tenemos más daños. Lejos de fortalecernos, Guatemala es cada vez más vulnerable.

Por Renato Lechuga García
Gestor y Planificador Territorial.

Dicen que si algo bueno puede tener una tragedia es que nos permite aprender. Detectar qué estaba mal para mejorarlo y que no vuelva a ocurrir. Tras el terremoto de 1976, muchas personas dejaron de construir casas de adobe. Lo que no te mata te hace fuerte. Pero parece que los pasos de Paul, Mitch y Stan no nos volvieron más fuertes, más preparados, menos vulnerables. Por el contrario, los albergues este año recibieron a muchas más personas que cuando acababa de pasar Mitch.

“Son más vulnerables ahora desde luego”, opina Ricardo Zapata, experto mexicano en desastres que labora para la CEPAL, “y son más vulnerables porque los procesos de reconstrucción tras los desastres anteriores no fueron realmente completados a cabalidad, quedó mucha gente en situaciones de vulnerabilidad que nunca fueron resueltas del todo”.

La pérdida económica que dejó Stan en el país se estimó en US$985 millones, de acuerdo a datos de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe). El presupuesto de reconstrucción que aprobó el gobierno en 2005 fue de US$210 millones, dinero que debía servir para atender a las víctimas y recuperar la infraestructura dañada. El monto ya era poco, pero encima fue mal utilizado, de acuerdo a un informe que divulgó a mediados de 2006 el Procurador de los Derechos Humanos (PDH), “se ha producido un comportamiento administrativo lesivo a los intereses de las víctimas de la tormenta tropical Stan en tanto, los datos cualitativos y cuantitativos muestran ineficacia de la gestión gubernamental, en sus planes y en la ejecución de las obras preventivas y restauradoras”, decía el PDH.

Figura 1. Primeros informes de los daños ocacionados por Huracán Paúl. Prensa Libre 1,982.
Ese mismo año, un informe del Congreso dijo que “el Gobierno privilegió la inversión y ejecución en obras de infraestructura (carreteras), que responden más a los listados geográficos de obras que se tenían proyectados y a los megaproyectos, en el marco de la aprobación del TLC, que a lo requerido por la emergencia”. Es decir que aún teníamos cuentas pendientes con Stan cuando llegó Agatha y compañía. Nos llovió sobre empapado.

Pero no sólo la reconstrucción a medias nos pone en situación vulnerable, la misma naturaleza se hace más débil después del paso de huracanes. “La falta de recuperación ambiental tras desastres anteriores, o por efecto de los procesos de tala de bosques, de deforestación, hace que cada vez sean más vulnerables”, comenta Zapata. “Por otro lado, hay un efecto de sedimentación en los lechos de ríos, que hacen que se inunden áreas más bajas de las que se inundaban anteriormente.
De Mitch y de Stan para acá ha habido una serie de deslizamientos en la parte alta de las cuencas que ha ido llevando segmentos y depósitos a los lechos y buena parte de la capacidad de drenaje de los ríos se ha visto reducida. Entonces la capacidad de evacuar el agua hacia el mar es menor y por lo tanto las áreas en que el agua se dispersa, se inunda, son mayores. Eso hace que haya mayor número de viviendas destruidas, más calles inundadas, más puentes afectados, etcétera”.



Ese mismo año, un informe del Congreso dijo que “el Gobierno privilegió la inversión y ejecución en obras de infraestructura (carreteras), que responden más a los listados geográficos de obras que se tenían proyectados y a los megaproyectos, en el marco de la aprobación del TLC, que a lo requerido por la emergencia”. Es decir que aún teníamos cuentas pendientes con Stan cuando llegó Agatha y compañía. Nos llovió sobre empapado.

Pero no sólo la reconstrucción a medias nos pone en situación vulnerable, la misma naturaleza se hace más débil después del paso de huracanes. “La falta de recuperación ambiental tras desastres anteriores, o por efecto de los procesos de tala de bosques, de deforestación, hace que cada vez sean más vulnerables”, comenta Zapata. “Por otro lado, hay un efecto de sedimentación en los lechos de ríos, que hacen que se inunden áreas más bajas de las que se inundaban anteriormente.
De Mitch y de Stan para acá ha habido una serie de deslizamientos en la parte alta de las cuencas que ha ido llevando segmentos y depósitos a los lechos y buena parte de la capacidad de drenaje de los ríos se ha visto reducida. Entonces la capacidad de evacuar el agua hacia el mar es menor y por lo tanto las áreas en que el agua se dispersa, se inunda, son mayores. Eso hace que haya mayor número de viviendas destruidas, más calles inundadas, más puentes afectados, etcétera”.

¿Qué hacer para ya no ser tan vulnerables?, aparte de la obvia respuesta de priorizar bien la inversión, hay una que siempre pasa desapercibida: Cuidar La Naturaleza. “Se requiere un esfuerzo muy grande de recuperación del medio ambiente. Hay que invertir en la recuperación ambiental. Esa no es una salida de corto plazo, no es un solución mágica, es un proceso largo pero necesario”, concluye Zapata.

Figura 2. Imagen satelar del Huracán Mitch.
Los datos hablan. Paul dejo 315 fallecidos más de 900 personas en albergues para el municipio de Chiquimulilla, Mitch dejó a 55 mil personas en albergues, y las lluvias de este año a 144 mil. Paúl, que fue huracán de categoría 2, se movió 240 Km/hora. Mitch, que fue un huracán de categoría 5 y se movía hasta a 290 kilómetros/hora, ocasionó 268 muertos. Stan, era de categoría 1 y vientos de 130 kilómetros/hora, mató a más del doble de personas que Mitch.
¿Qué hacer para ya no ser tan vulnerables?, aparte de la obvia respuesta de priorizar bien la inversión, hay una que siempre pasa desapercibida: Cuidar La Naturaleza. “Se requiere un esfuerzo muy grande de recuperación del medio ambiente. Hay que invertir en la recuperación ambiental. Esa no es una salida de corto plazo, no es un solución mágica, es un proceso largo pero necesario”, concluye Zapata.

Los datos hablan. Paul dejo 315 fallecidos más de 900 personas en albergues para el municipio de Chiquimulilla, Mitch dejó a 55 mil personas en albergues, y las lluvias de este año a 144 mil. Paúl, que fue huracán de categoría 2, se movió 240 Km/hora. Mitch, que fue un huracán de categoría 5 y se movía hasta a 290 kilómetros/hora, ocasionó 268 muertos. Stan, era de categoría 1 y vientos de 130 kilómetros/hora, mató a más del doble de personas que Mitch.
Bibliografía: Sandoval Marta, El Periódico, Guatemala 19-09-2010.

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