miércoles, 11 de mayo de 2011

Guatemala, Con Altos Índices De Déficit Habitacional


Guatemala, Con Altos Índices De Déficit Habitacional
Un drama humano detrás de los que no tienen techo
Con un millón 220 mil 207 historias se podría narrar el drama humano que se esconde detrás del déficit habitacional en Guatemala. Se trata de un problema que no discrimina a las personas por su edad o color de piel, aunque sí por su condición económica, de tal manera que los sectores excluidos son los que carecen de un lugar digno para vivir, lo que repercute en distintos aspectos de su desarrollo y de la falta de oportunidades para su superación.
La Nota Urbana De Hoy
Por: Hansel Tobar
htobar@lahora.com.gt
Entre todas las viviendas instaladas en las bases del puente Belice hay una que salta a la vista, debido a su aspecto sencillo y frágil. Es la de José Esteban Pérez, un joven agricultor que vive en condiciones de hacinamiento junto a su esposa, Marta Alicia Rivera, su suegro, dos hijos -el mayor de tres años y la pequeña de 18 meses- y seis perros.
La lógica de su vida cotidiana parece simple, aunque realmente es lamentable. Todos duermen y comen en la misma habitación, montada de forma improvisada con postes de madera, pedazos de cartón y láminas de zinc oxidadas, en un piso de tierra.
El color corinto de las láminas de zinc oxidadas es el común denominador en las viviendas. FOTO LA HORA: ALEJANDRO BALÁN

En ese lugar no cuentan con los servicios básicos de agua y saneamiento, por lo que deben buscar un sitio afuera de la morada para realizar sus necesidades fisiológicas y deben ingeniárselas para poder bañarse y cocinar.
Solo tienen acceso a una conexión de energía eléctrica. No hay alumbrado, ornato u otro servicio público, como ocurre en otros puntos de la ciudad.
José accedió a participar en una entrevista pasado el mediodía, cuando la temperatura es sofocante y todos salen de la habitación a la que llaman "casa" para refrescarse, porque adentro el calor se concentra en las láminas y se expande por la vivienda, lo que parece acabar con la paciencia de los niños.
El joven cuenta que su familia habita en ese lugar desde hace 35 años, pero su suerte no ha mejorado en todo ese tiempo, pues a diario debe librar una lucha contra la miseria en la que vive.
"Lo único que comemos es frijoles y arroz", explica José, quien encuentra en la agricultura su única fuente de ingresos gracias a que consiguió una pequeña parcela en la que cultiva granos básicos, aunque las ganancias no son suficientes para sobrevivir en las condiciones mínimas de dignidad.
El promedio mensual de beneficios es de Q600 y ese es el único ingreso de toda la familia.
En medio de la desesperación, José demanda que se le ayude con láminas porque su casa está por caerse y pide un poco de comida para sus hijos, quienes parecen afectados por la desnutrición. "Quisiera que alguien me ayudara y que nos dieran láminas, porque esto ya se va a caer; también comida, porque no nos alcanza", indicó.
Entre tanto, la familia, condenada a vivir hacinada, también tiene que soportar los olores fétidos que emanan del río Las Vacas -convertido en un desagüe de barrios y colonias aledañas- y los insectos que pululan alrededor.
Las deplorables condiciones de vida también implican hacer frente a la insalubridad. Marta tiene manchas en la piel, producto de su sobreexposición a la contaminación ambiental y la falta de saneamiento, mientras los pequeños padecen constantemente de enfermedades respiratorias y gastrointestinales.
Como agravante, la vivienda se encuentra a la orilla de la Calzada La Paz, justo al margen de una peligrosa curva de esa transitada vía, lo que los coloca en una locación de alto riesgo.
LA SITUACIÓN ES DESESPERANTE
Pero como éste, hay muchos casos más de familias olvidadas entre la urbanización y la pobreza y no solo en el interior de la república, sino en los asentamientos y comunidades populares, a escasos kilómetros de los centros urbanos desarrollados.
DÉFICIT HABITACIONAL
De acuerdo con información del Fondo Guatemalteco de la Vivienda (Foguavi), del Ministerio de Comunicaciones, el déficit de vivienda llega a un millón 220 mil 207.
De esa cifra se desprende el déficit cuantitativo de vivienda, conocido como la situación "donde el ciudadano carece absolutamente de una vivienda".
En este rubro se identifica un total de 475 mil 703 casos, es decir el 39 por ciento.
Por otro lado se encuentra el déficit cualitativo, que representa a las personas que si bien poseen vivienda, esta no reúne las condiciones mínimas de habitabilidad, por estar construidas en condiciones precarias y carecer de los servicios básicos o por estar erigidas en zonas de alto riesgo que ponen en peligro la vida de sus habitantes.
En este rubro se concentra un total de 744 mil 503 casos, lo que representa el 61 por ciento.
Enfrentar el problema del déficit habitacional es un verdadero reto para las autoridades, ya que de acuerdo con el informe "Orientaciones Estratégicas de Política 2012-2014", elaborado por la Secretaría de Planificación y Programación, dotar de infraestructura básica y servicios comunitarios a las familias sin hogar implica también ejecutar un proyecto de certeza jurídica de la propiedad.
Por otra parte, desarrollar un plan de habitación popular requiere de una serie de estudios a nivel nacional sobre la demografía y situación del terreno.
David de León, vocero de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), informó que en el año 2010 fueron atendidos 3 mil 566 incidentes producidos por fenómenos hidrológicos en todo el país.
Las personas que fueron atendidas sumaron 723 mil 560 y fallecieron 182 personas, por las lluvias. Unas 81 personas más murieron a causa de deslizamientos. Muchas de ellas se encontraban en sus casas, ubicadas en suelos vulnerables como barrancos y terrenos curvos.
Rony Santeliz, de la organización Vivienda Digna, reconoció que Guatemala se encuentra entre los países de la región con mayores complicaciones para enfrentar los problemas relacionados a la falta de vivienda digna.
"El problema no solo es el alto porcentaje de déficit, sino que los avances para enfrentar este problema son escasos. En otros países, por ejemplo, se necesitan más casas, pero al menos vemos que la sociedad está trabajando de la mano con el Gobierno. Aquí no", refiere.
Santeliz considera que los "esfuerzos de organizaciones no gubernamentales son importantes y muy valorados, pero el Estado debe cumplir con su obligación y trabajar para garantizar una vivienda digna a los guatemaltecos".
VISTAZO A LA REALIDAD
María Elvira Pérez debe hacer un esfuerzo por abordar todos los días los buses de la ruta 69 acompañada por su hija. En su jornada diaria vocifera que consigo lleva dulces y los vende "a cuatro por un quetzal".
Su hija espera impaciente en el fondo del bus, mientras ella ofrece el producto que le permitirá comer en ese día.
Luego de recibir Q3 de la venta de sus dulces, contó que a su hija más pequeña -de 9 meses- la cuida una vecina, pues en su casa no hay agua, luz y no cuenta con suficientes recursos para garantizarle el bienestar de una guardería.
Marta Alicia Rivera sostiene a su hija de 18 meses, mientras el niño de tres años juega en el piso de tierra, en el interior de su vivienda. FOTO LA HORA: ALEJANDRO BALÁN
María vive en un cuarto de lámina, en la colonia Bethania, zona 7.
Cerca del Mercado San Martín, en la zona 6 capitalina, se puede apreciar una gran cantidad de chabolas de lámina y madera, paralelas a la Avenida del Ferrocarril.
En las viviendas improvisadas, los vecinos del sector informaron que deben comprar el agua porque el servicio municipal no es eficiente.
Debido al alto costo del vital líquido, que muy pocos pueden costear, las familias se las arreglan con pequeñas cantidades que son insuficientes para cubrir sus necesidades básicas, lo cual ha acarreado problemas de salubridad, especialmente entre los niños.
En Santa Rosita de la zona 16, Julio Ordóñez, de 52 años, vive a la orilla de la carretera.
La lámina que sirve de pared entre él y la calle está negra por el humo de las camionetas y los vehículos que transitan por el sector. En el lugar donde vive no hace falta comedor, ni cocina porque lo único que hace es dormir. "A veces como, a veces no, depende de cuánto junte en el día; solo de noche como, porque en el día salgo a ver cuánto me da la gente".
Ordóñez indicó que lo único que logra comer en el día es un par de tortillas con frijol.

RESPUESTAS EFECTIVAS
Ante esta deficiencia del Estado por resolver el problema de la vivienda han surgido organizaciones no gubernamentales que tratan de aliviar momentáneamente el problema de la vivienda.
Un Techo Para Mí País (UTPMP) es una organización que tiene presencia en varios países de Latinoamérica; en Guatemala cuenta con alrededor de 500 voluntarios que ayudan a construir casas provisionales para la gente que no tiene una vivienda digna.
Parte de la propuesta de la organización es incentivar a los beneficiados a que se superen y logren adquirir con sus mismos recursos una mejor vivienda con los servicios básicos.
Miguel Ángel Maldonado, director social de UTPMP, indica que los principales problemas en el tema de vivienda son los bajareques con piso de tierra y cielos abiertos, lo que produce un cúmulo de enfermedades en las personas que allí habitan, como enfermedades pulmonares o infecciones.
Menciona además que la falta de acceso al agua potable es la principal amenaza a su salud, ya que el suplente es líquido de ríos o pozas que contienen alto nivel de contaminación y de materiales tóxicos.
A la fecha, la organización registra construidas mil 271 casas provisionales.
Según Santeliz, el trabajo "loable" de fundaciones como UTPMP no se puede comparar con el ritmo de crecimiento del problema.
"Sin una respuesta efectiva, si las autoridades siguen sin preocuparse, entonces Guatemala va para atrás", puntualizó.
Cifras sin techo
De acuerdo con información del Fondo Guatemalteco de la Vivienda (Foguavi), del Ministerio de Comunicaciones, el déficit de vivienda sobrepasa el millón de casos.
1, 220,207 casos
Déficit habitacional
475,703
Déficit cuantitativo
744,504
Déficit cualitativo

martes, 10 de mayo de 2011

Objetivos del Milenio y sus Rezagos en Guatemala


Objetivos del Milenio y sus Rezagos en Guatemala
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) forman parte del esfuerzo de 191 países que buscan reducir los índices de pobreza en el mundo. La meta propone lograr un cambio significativo para 2015 en aspectos de desarrollo social. Sin embargo, según informes recientes, esto no podrá suceder en Guatemala.
Por: Renato Lechuga García
Gestor y Planificador Territorial Municipal
En el año 2000 la Organización de la Naciones Unidas planteó, en conjunto con 191 gobernantes de igual número de países del mundo, ocho objetivos que son una referencia para medir el avance en distintas áreas teniendo como punto final el año 2015.
Once años han pasado desde que se iniciaron dichos esfuerzos y, según un estudio presentado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), estos objetivos están muy lejos de concretarse.
Por medio de un informe denominado Informe de Desarrollo Humano, presentado en 2005, se ha determinado que el país con mejor posición en el istmo centroamericano es Costa Rica, mientras que el que presenta la tasa más baja en la esperanza de vida al nacer y en la tasa de alfabetización en adultos, así como el mayor porcentaje en mortalidad infantil es Guatemala. 
Según indica el licenciado Rolando Yoc, director de Incidencia en Políticas Públicas de la Procuraduría de Derechos Humanos, desde esa entidad se verifican de manera constante las obligaciones que el Estado y en particular el Ejecutivo adquieren a través de las políticas públicas que implementan. "Hay áreas muy sensibles como salud, educación, seguridad pública e inversión en el tema de desarrollo rural", indica el entrevistado.
Desafortunadamente, dice Yoc, se ha visto que estos temas están muy rezagados. Como prueba de ello hace referencia a los altos índices de desnutrición aguda en Guatemala, lo que constituye un obstáculo para poder cumplir con la meta del milenio que se refiere a disminuir la mortalidad infantil.
Otro problema, según el entrevistado, se deriva de los cambios climáticos que han generado grandes sequías o lluvias torrenciales que han afectado la seguridad alimentaria. Debido a ello no se tienen los productos alimenticios necesarios para poder abastecer a las poblaciones y tener salud. Esto viene a obstaculizar el objetivo de erradicar la pobreza extrema y el hambre.
En relación a la productividad, que es fundamental en cuanto al desarrollo integral, se conoce que los impuestos han decaído, el clima de recesión internacional continúa, las remesas hacia Guatemala han disminuido en un 10%, y no existen fuentes de empleo, asegura Yoc.
Por último, en materia de seguridad, el entrevistado comenta que "desafortunadamente los indicadores de seguridad, delincuencia, crimen organizado y narcotráfico siguen siendo elementos vigentes".
Debido a lo anterior, Rolando Yoc indica; "dolorosamente, al paso que seguimos, vamos a tener grandes limitaciones para poder llegar a las metas del milenio".
EL INICIO
La denominada Cumbre del Milenio fue celebrada en septiembre del año 2000. Nueva York recibió a líderes de 191 países que, durante los días 6, 7 y 8, analizaron las acciones que debían ejecutar en cooperación sobre materias como el mantenimiento de la paz y la reforma de Naciones Unidas. Allí quedó firmada la Declaración del Milenio.
En esta cumbre se fijaron objetivos sobre el tema de
la pobreza, el sida, la educación y el medio ambiente, estos fueron la base para la elaboración de los ocho ODM. Estos constituyen un plan convenido por todas las naciones del mundo y todas las instituciones de desarrollo más importantes a nivel mundial. Los ODM se componen de ocho objetivos y 18 metas, cuyos aspectos cuantitativos y cualitativos se supervisan mediante 48 indicadores. 
En el año 2001, el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, presentó la Guía General para la Aplicación de la Declaración del Milenio, dicho documento identifica posibles estrategias de acción diseñadas para lograr los objetivos y compromisos de la Declaración del Milenio.
Desde esa fecha se han presentados informes anuales, de este modo se presentó en 2002 el primer informe sobre el progreso en la prevención de los conflictos armados y en el tratamiento para la prevención de enfermedades como el VIH/SIDA, paludismo y tuberculosis. En el año 2003, se presentaron estrategias para el desarrollo sostenible. En 2004 el tema fue cómo cerrar la brecha digital y la lucha contra la delincuencia organizada trasnacional. 

LO QUE SE DEBE HACER.
Según Rolando Yoc, como ciudadanos y buscando la mejor manera de concretar los ODM, se debe, fundamentalmente, fortalecer el derecho humano a la participación en la toma de decisiones, derecho establecido, no sólo en la Constitución Política de la República sino también en las leyes que son producto de los Acuerdos de Paz.
"Ningún Estado puede corregirse ni mejorar su situación si sus ciudadanos son indiferentes", reflexiona Yoc. Por ello, el especialista recomienda acudir a los programas que el Estado tiene establecidos especialmente para los habitantes.
Dentro de estos programas se encuentran el de vacunación, potabilización del agua, salud reproductiva y una serie de elementos que, manejados con responsabilidad, deben ser una plataforma "mínima" para la disminución del rezago que se vive en Guatemala, según lo indica el representante de la PDH.
A manera de conclusión, el entrevistado indica que los compromisos internacionales que el Estado adquiere siguen siendo positivos. Además la investigación y conocimiento sobre esta políticas permitirá que los guatemaltecos pongamos "los pies sobre la tierra" y de esta manera pensar en las correcciones que deben darse a las acciones del Estado.
"La única forma de poder tener acción es teniendo conocimiento y luego socializarlo", finaliza Yoc.

Definición y medición de la pobreza multidimensional


Definición y medición de la pobreza multidimensional
Por: Renato Lechuga García
Gestor y Planificador Territorial Municipal
La pobreza es un fenómeno complejo y multidimensional, razón por la cual existen múltiples definiciones y maneras de medirla.
Tradicionalmente se ha definido la pobreza como privación material, medida mediante el ingreso o el consumo del individuo o la familia. En este caso se habla de pobreza extrema o pobreza absoluta como la falta de ingreso necesario para satisfacer las necesidades de alimentación básicas. Estas últimas se suelen expresar en términos de requerimientos calóricos mínimos.
Adicionalmente existe la definición de pobreza general o relativa, que es la falta de ingreso necesario para satisfacer tanto las necesidades alimentarias básicas como las necesidades no alimentarias básicas, tales como vestido, energía y vivienda (UNDP 2000).
Lo que requieren los seres humanos para satisfacer sus necesidades básicas varía en el tiempo y entre las sociedades. Por ello cada país elabora sus propias líneas de pobreza de acuerdo con su nivel de desarrollo, normas sociales y valores.
Con fines de comparación internacional, el Banco Mundial calcula líneas de pobreza internacionales de $1 y $2 en términos de la Paridad de Poder de Compra (PPC) de 1993, donde la PPC mide el poder de compra relativo de las monedas de los países. De esta manera, las líneas de pobreza se expresan en una unidad común para todos los países. Se consideran en pobreza absoluta todas aquellas personas que viven con menos de $1 diario y en pobreza relativa aquellas que viven con menos de $2 diarios.
La medición de la pobreza por vía del ingreso ha sido criticada por Sen (1980, 1996, 2001). El autor afirma que no hay “una correspondencia estrecha entre
1) la pobreza vista como escasez del ingreso, y
2) La pobreza vista como incapacidad para satisfacer algunas necesidades elementales y esenciales” (Sen 2001: 239).
De manera que la pobreza no debe medirse sólo según el acceso a bienes materiales y sociales. Es necesario que los individuos tengan la capacidad de utilizarlos eficazmente, que les permita ser libres para procurarse su bienestar. Sen afirma que la conversión del ingreso en capacidades básicas puede variar de manera significativa entre los individuos, ya que está afectada por variables sobre las que una persona puede tener escaso o ningún control, como son la edad, el sexo, la localización y la epidemiología. Por ejemplo, dos individuos, uno joven y el otro anciano, pueden tener el mismo ingreso, pero al segundo se le hace más difícil convertir el ingreso en capacidad y podría requerir más ingreso (para medicinas, prótesis) con el fin de alcanzar los mismos funcionamientos. De manera que la pobreza puede ser más intensa que la medida mediante el ingreso, razón por la cual “utilizar una línea de pobreza que no varíe entre las personas, puede ser muy equivocado para identificar y evaluar la pobreza” (Sen 1996: 68). Por ello propone definir la pobreza en términos de la privación de la capacidad.
La identificación de niveles mínimos aceptables de ciertas capacidades básicas (por debajo de las cuales se considera que las personas padecen de privaciones escandalosas) puede proporcionar un enfoque de la pobreza (Sen 1996: 67)
Sen propone entonces un cambio de enfoque. En lugar de hacer énfasis en los bienes materiales (ingreso), hay que fijarse en las capacidades del individuo para poder vivir el tipo de vida que valora. En otras palabras, la pobreza es vista como limitación de la libertad de los individuos.
Siguiendo el enfoque de Sen, el UNDP define la pobreza tomando en consideración la carencia de capacidades humanas básicas que se manifiestan en problemas tales como: Analfabetismo, desnutrición, tiempo de vida corto, mala salud materna y padecimientos por enfermedades prevenibles. Esta es la denominada pobreza humana, que no se enfoca en lo que la gente tiene o no tiene sino en lo que la gente puede o no puede hacer. Una manera indirecta de medirla es a través del acceso a bienes, servicios e infraestructura (energía, educación, comunicaciones, agua potable) necesarios para desarrollar las capacidades humanas básicas[1]. El problema con este enfoque radica en determinar qué tipo de bienes y servicios se deben seleccionar y qué ponderaciones darle a cada uno.
El enfoque del UNDP, que incorpora otras dimensiones de la pobreza, es similar al método de la Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). El mismo consiste en seleccionar un conjunto de necesidades básicas y calificar como pobre aquellos hogares que no satisfagan una de ellas, y como pobres extremos aquellos que no satisfagan más de una de ellas. En el Informe de Desarrollo Humano en Guatemala 2000 se utilizaron seis carencias básicas:
1.   La Carencia De Una Vivienda Adecuada,
2.   La Carencia De Servicios Básicos De Agua Corriente Y Eliminación De Excretas,
3.   El Ausentismo Escolar En Menores Entre 7 Y 12 Años,
4.   La Vida En Condiciones De Hacinamiento Crítico (Más De Tres Personas Por Cuarto),
5.   Una Escolaridad Muy Baja Del Jefe Del Hogar (Menos De Tres Grados De Escolaridad) Y
6.   Una Alta Dependencia Económica (Mas De Tres Personas Por Cada Persona Ocupada).
El carácter multidimensional y complejo de la pobreza, que va mucho más allá que la falta de ingreso o consumo, quedó plasmado en un reporte del Word Bank (2001) donde se describe:
The now established view of poverty as encompassing not only low income and consumption but also low achievement in education, health, nutrition, and other areas of human development (p. v)
Tomando en consideración experiencias pasadas, así como los nuevos enfoques de la pobreza, el World Bank (2001) recomienda combatir la pobreza llevando a cabo acciones en tres áreas:
a) Promover oportunidades materiales propiciando el crecimiento económico, la creación de trabajos, escuelas, crédito, servicios de agua y desecho de excretas, salud y educación.
b) Facilitar el empoderamiento de los pobres, fortaleciendo su participación y haciendo que las instituciones estatales sean más accesibles y rindan cuentas a ellos. También eliminando barreras sociales resultado de discriminaciones por género, raza, religión o estatus social.
c) Mejorando la seguridad de los pobres para reducir su vulnerabilidad ante enfermedades, ajustes económicos y desastres naturales.
Por su parte, el UNDP (2003) afirma que para salir de la pobreza se necesita un enfoque multifacético que va más allá de las políticas requeridas para mantener la estabilidad y el crecimiento económico, así como un clima político estable. Por ello propone seis conjuntos de políticas:
1) Invertir en el desarrollo humano, es decir, salud, educación, nutrición, sanidad y agua, para fomentar la creación de una fuerza de trabajo productiva
2) Ayudar a los pequeños agricultores a incrementar su productividad
3) Invertir en infraestructura: electricidad, carreteras, puertos
4) Implementar políticas de desarrollo industrial dirigidas a la pequeña y mediana industria
5) Promover la equidad social y los derechos humanos para que los pobres y los marginados, incluidas las mujeres, tengan libertad y voz para influenciar en las decisiones que afectan sus vidas
6) Promover la sustentabilidad ambiental y la buena gerencia de las ciudades para proveer ambientes seguros
De Lo Anterior Se Desprende Que El Problema De La Pobreza Es Multidimensional Y Se Debe Atacar Desde Diferentes Ángulos. Por un lado, se deben llevar a cabo políticas top-down (de arriba hacia abajo) que propicien la estabilidad y el crecimiento económico. Pero dichas políticas deben ser acompañadas por políticas bottom-up (de abajo hacia arriba) que promuevan el desarrollo de las capacidades de los individuos, mejoren la distribución del ingreso y permitan la participación de los pobres en la búsqueda de mejores condiciones de vida.
[1] El UNDP elabora un Índice de Pobreza Humana para los países en desarrollo tomando en cuenta tres dimensiones: una vida larga y saludable, medida por la probabilidad al nacer de alcanzar la edad de 40 años; conocimiento, medido por la tasa de alfabetismo; y un nivel de vida decente, medido por el porcentaje de la población que tiene acceso a agua potable y el porcentaje de niños con deficiencias de peso. La manera como se construye el índice se puede ver en UNDP (2003).

El agricultor que viste de gala a las hortalizas


El agricultor que viste de gala a las hortalizas
Pedro Escobar y su apuesta por el "pariente pobre" del agro:
Ha reivindicado al ninguneado sector a través de la apuesta por tecnologías y capacitación. Desde su tribuna dispara los dardos. "Falta un gremio fuerte, mayor unión de los agricultores y políticas en serio. No se puede decir: coma 5 verduras al día, si siguen habiendo casos de hepatitis o tifus", reclama. 
Por: Martina Salvo de Oliveira 
Leímos Para usted: Renato Lechuga García
Trapear suelos, hacer de chofer o atender mesas en restaurantes no amilanó la moral de Pedro Escobar. Su norte era claro. Valía la pena cualquier esfuerzo con tal de juntar la plata suficiente para comprar un campo y plantar espárragos, tal como lo hicieron su abuelo y su padre. Para alcanzar su sueño, trabajó 10 años como chino en Alemania y después volvió a Chile.
El esfuerzo valió la pena. Gracias a la obstinación por los espárragos logró levantar un verdadero imperio en el rubro. Al final, no sólo se convirtió en esparraguero, sino que además amplió el portafolio con lechugas, espinacas y acelgas. Más importante aún, se desmarcó del sello negativo que tiene el sector invirtiendo en tecnología y capacitación y, con su empresa, Sociedad Agrícola Huertos Carolina, es desde hace 30 años el proveedor regalón de Cencosud. Tan bien le ha ido, que el año pasado las ventas superaron los $3.500 millones, y se ganó el premio a la Calidad y Competitividad en el concurso al Campo del Año que organiza Anasac, por la forma de trabajar de su fundo Santa María.
Pedro Escobar y su apuesta por el "pariente pobre" del agro

"Su gracia es que trabaja la horticultura de forma muy profesional, haciendo investigación propia y con el foco en la calidad", indica María Paz Gaete, jefa de Marketing de Anasac Chile.
Su campo ultratecnológico, su exhaustivo trabajo formativo con los trabajadores, sus altos rendimientos y lo verde de sus hortalizas llaman la atención de quienes pasan por sus predios ubicados en Colina y Lampa, en la Región Metropolitana. Incluso los sectores del agro que andan con la nariz respingada hablando de exportación, de dólares y de precios FOB se asombran.
Escobar ha logrado cambiar, al menos en parte, la discriminación y el bulliyng que venía sufriendo el rubro.
La porfía
Escobar siempre ha sido obstinado y testarudo. Cuando se le mete una idea en la cabeza la persigue hasta conseguirla. No importa el tiempo que pase, o las dificultades que surjan, lo suyo es alcanzar las metas. Y el más claro ejemplo de eso fue su obstinación por tener un predio con espárragos, tal como lo habían hecho su abuelo y su padre. Pedro Escobar vio de niño el cariño puesto en las faenas, se apasionó con ese mundo y también vio cómo el sueño quedó truncado cuando el campo familiar se perdió por malos manejos y la reforma agraria.
Obsesionado por retomar la tradición y apenas salido del colegio, se propuso viajar a Alemania, destino que tenía entre ceja y ceja por tres razones. Primero para trabajar y juntar la plata necesaria para su campo; segundo, porque quería estudiar Química, disciplina que era su pasión y donde ese país daba cátedra al mundo, y tercero, quería reencontrarse con una enamorada que estaba viviendo en Alemania.
Consiguió cruzar el charco, pero... allá las cosas no fueron tal como las esperaba. Su amor platónico no lo pescó y lo de los estudios no resultó. Pero Pedro siguió adelante. "Tenía que resultar al menos un plan de tres", pensaba. Fue así que se puso a trabajar en lo que surgiera.
Hizo aseo en colegios, fue mozo en restaurantes y hasta chofer. Y así estaba moviéndose por distintos oficios, cuando le ofrecieron un trabajo en la embajada de Chile como secretario del cónsul. Posteriormente quedó como encargado de ferias de exposición de ProChile.
Pedro estuvo 10 años en Alemania. Se casó, tuvo hijos y vivió mil y una aventuras allá. Pero su norte de instalarse con espárragos en Chile seguía intacto y cuando tuvo la plata, no lo pensó dos veces. Así, volvió a comienzos de la década de 1980 con bombos y platillos para materializar su sueño.
Negocio y sellos
Escobar tiene características poco comunes en un productor de hortalizas, las que le han permitido navegar con éxito.
Ya instalado en el país en un campo en Colina, y con la primera tanda de espárragos a punto de entrar en producción, Escobar tenía que actuar rápido. Tocando puertas, en la búsqueda de algún empresario que quisiera hacer negocio, conoció a Horst Paulmann, a quien convenció de hacer una alianza en 1982.
"Venía con la mentalidad de hacer un acuerdo a largo plazo y en base a la calidad. No me importaba el precio. Mi intención era convertirme en un proveedor confiable en el tiempo. Y esa mirada futura le gustó", recuerda Escobar.
Fue así como Sociedad Agrícola Huertos Carolina se convirtió en una de la proveedoras regalonas de la cadena Cencosud, abasteciendo a marcas como Jumbo y Supermercados Santa Isabel.
Con el tiempo el agricultor obstinado se convirtió en uno de los esparragueros más grande del país, concentrando el 10 por ciento de lo que se producía. Pero las buenas rachas no son eternas. Otros productores comenzaron a sumarse al boom y Escobar vio que tenía que innovar para no quedarse atrás. Entonces tomó la decisión de aumentar la oferta, y para ello arrendó más hectáreas.
Hoy tiene alrededor de 280 hectáreas de hortalizas, 40 propias y 240 arrendadas, donde brillan las lechugas escarola, las acelgas, las espinacas, las cebollas, la lechuga costina, el apio, las zanahorias, y en temporada los espárragos, las sandías y los melones. Cada especie es cuidada como una hija, ya que tiene un asesor, a tiempo completo, para cada una.
Y esas han sido las tres claves que le han permitido ser referente: la dedicación exacerbada por especie, la anticipación y la innovación permanente.
Ante problemas como los brotes de cólera, Escobar fue el primero en vender lechugas en bandejas plásticas sanitizadas o poner las hortalizas en bolsas, un punto de inflexión ya que antes se comercializaba a granel.
También hizo su propio packing para mantener la cadena de frío, y este año, además de tener campos donde se aplican las Buenas Prácticas Agrícolas, lograría la certificación del Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP, por sus siglas en inglés), algo no habitual en las hortalizas.
Otras de las innovaciones que lo han hecho despegar en el rubro es mantener todo el año ensayos con empresas químicas y semilleras, para probar nuevas aplicaciones, especies y variedades.
La capacitación intensiva del personal es uno de los puntos donde Escobar ha apostado con fuerza, lo que le ha permitido cumplir los compromisos de volúmenes y servicios sobre el 94 por ciento con sus clientes. La premisa es que, mientras todos estén bien informados en cómo hacer los procesos y tengan condiciones dignas de trabajo, las cosas van a andar bien.
Y el modelo ha resultado.
Dardos disparados
Pedro Escobar no tiene pelos en la lengua. Es por eso que dispara sus dardos a los temas que, según él, han entorpecido el despegue del sector. La poca conciencia en lo referente a la inocuidad de los productos frescos es uno de ellos.
Entre fines de diciembre y comienzos de este año, las cojeras en materia de inocuidad se revivieron con la polémica por los procesados de Nestlé que, según una medición de la Liga Ciudadana de Consumidores, registraron más residuos químicos que los tolerados por las normas de la Unión Europea. Pero lo lamentable es que estos temas han sido una constante.
El último análisis de conocimiento público titulado "Estudio de residuos de plaguicidas en alimentos" realizado por el ISP en 2009, arrojó resultados alarmantes. Que una de cada tres muestras tenían algún grado de residuos y que el 16 por ciento sobrepasó los límites máximos residuales según la última resolución, la N° 33 publicada en marzo del 2010, fueron parte de los resultados.
Y lo mismo pasó el año anterior. El 2008, un análisis del SAG reveló residuos 119 más altos de metamidofos en lechugas (un químico de uso restringido en la UE y Estados Unidos pero autorizado en Chile), o coliformes 12,5% arriba del umbral de la norma chilena. Y en todas las mediciones, la peor nota se la sacaron las hortalizas.
El tema debiera ser una preocupación pública nacional más clara, según Escobar, por el impacto que esto puede tener en la salud.
"Hay un tema escondido de enfermedades. En paralelo a que se promueve el consumo, nadie se hace cargo de dolencias como la hepatitis, tifus, diarrea o gastroenteritis. No sirve darles un bastón de apio o zanahoria a los niños en los colegios; el tema es más de fondo. También la fruta que consumimos, aunque sean los descartes de exportación, se transportan en cajas usadas, lo que afecta la inocuidad y contamina de forma cruzada. "Hay que enfrentar el tema con mira a soluciones de fondo, promoviendo un proyecto común entre sectores como Educación y Salud", puntualiza Escobar.
Pero no solamente al tema de la inocuidad, Escobar dispara los dardos.
Cuestionamiento a Hortach
El 2004 se fundó con bombos y platillos la Asociación de Productores de Hortalizas de Chile, Hortach. La organización prometía ser una voz concreta en un rubro que arrastra baches desde hace tiempo. Pero lo cierto es que en la práctica, por una u otra razón, no ha podido sacar los estigmas achacados a los hortaliceros o unir a los agricultores.
Pedro Escobar tiene una visión muy crítica de cómo se ha hecho la pega.
"Hortach no funcionó nunca, no existe. Debería haber tomado la fuerza de instituciones como la SNA, Asoex o Fedefruta, pero no fue así. Ahora, esto no necesariamente es culpa de los dirigentes. Ellos son empresarios con cargos ad honoren que sin recursos no pueden hacer nada. Mientras no se tome conciencia, no podremos tener una política clara, con una institución eficiente y que prenda. La mentalidad del hortalicero es demasiado independiente siendo que hay varios temas comunes como la tecnología, la comercialización y la capacitación", sostiene Escobar.
Pero ponerse de acuerdo no es tarea fácil, más aún en un universo variopinto donde se dan múltiples realidades.
"Cada empresario vela por sus intereses porque viven de esto. Y como muchas de las empresas que están en el rubro son pymes dedicadas 100 por ciento al negocio, les queda poco tiempo de velar por objetivos comunes o por la asociatividad. Falta una mayor integración", reconoce Alejandro Cifuentes, presidente de Hortach.
Esto arroja un tema complejo que es la diferencia entre hortaliceros chicos, medianos y grandes, para quienes las oportunidades son distintas.
Entre los imaginarios que surgen al pensar en un agricultor que vende en ferias libres o en La Vega está el tema que, por desconocimiento o irresponsabilidad, riegan y lavan su producción con agua de canal, aplican más pesticidas de los recomendados para asegurar que las hortalizas no tengan plagas, no respetan las carencias (el tiempo que debe pasar entre la última aplicación y el consumo), o no tienen idea de la trazabilidad que ha tenido su producto.
"En Lo Valledor y en las ferias libres se da la ley de la selva. No se paga IVA, no hay seguimiento de los pesticidas aplicados, no se paga caja. Se podría, por ejemplo, controlar la entrada y salida por cajas. Pero no existe educación y conciencia sobre esto. Una lechuga que se vende en el supermercado a $500, frente a otra que se remata a $200 en Lo Valledor, es una diferencia que se justifica en la medida que en el primer caso están asegurando calidad e inocuidad. No es un tema de marginar a los más chicos, es de educar con pequeños cambios", indica Escobar.
Otro tema que lo molesta es la falta de políticas públicas de fondo, que se promueven a nivel nacional. Sin miedo a ser políticamente incorrecto, se ríe de programas como Cinco al Día, que insta al consumo de frutas y hortalizas. No es que piense que el plan impulsado por el Gobierno y por distintos gremios ligados al sector sea del todo malo; pero lamenta que no vaya de la mano con la resolución de problemas.
"Necesitamos políticas a largo plazo para las hortalizas. Se han impulsado proyectos interesantes pero recién están empezando a verse temas como los residuos o la inocuidad, y en las hortalizas la diferencia entre cómo se hacen las cosas es amplia. No hay políticas de educación de consumo de la mano con un aseguramiento de la calidad y eso puede ser nocivo", sostiene Escobar.
Reconoce que los hortaliceros tienen que lidiar con el alto costo de la mano de obra, el valor energético y la inversión para tecnificarse. Para esto también tiene un consejo.
"Los insumos se encarecen y la única herramienta es la eficiencia para subir a un segundo piso el campo. Tecnificar, capacitar e innovar es la fórmula para despegar", remata el hortalicero.
Los envases, un tema críticoEntre los temas graves que dicen relación con las hortalizas hay uno que podría ser el de mayor cuidado: el de los envases. Hoy, para transportar hasta supermercados, almacenes o ferias, no existen en el país cajas destinadas a hortalizas. Lo que se hace comúnmente es comprar envases usados como las cajas plataneras, lo que impacta en la inocuidad de alimentos.
"Las cajas vienen sucias, no sólo por el producto anterior. Éstas pasan por muchos lugares, a veces tienen orina de ratones, gatos y perros, y es ahí donde, independiente del cuidado que tengamos con nuestra producción, muchos ven en jaque el tema de la inocuidad, ya que se rompe brutalmente la trazabilidad. Yo arriendo cajas plásticas pero quienes no tienen los recursos terminan utilizando las cajas plataneras. Es un tema que se debiera enfrentar a nivel país; no existen cajas pensadas para las hortalizas", sostiene Escobar. ¿Hortalizas al exterior? La apuesta por el mercado interno de Escobar tiene que ver con el potencial competitivo del país, dice.
"No tenemos ventaja comparativa para exportar hortalizas frescas, frente a competidores como Perú, que, para productos como los espárragos tiene condiciones ideales. Estamos lejos de eso. Donde hay nicho para hortalizas es en el planteamiento del negocio a largo plazo con clientes que fidelizan en el mercado interno", sostiene el agricultor.

Busco empleo


Busco empleo
Qué refrescante ver ciudadanía
Por: Martín Rodríguez Pellecer
Leímos Para Usted: Renato Lechuga García
Rótulos de cartón pegados sobre las caras de los candidatos a presidente, alcalde y diputado. “Busco empleo”. Y los candidatos enfadados diciendo que es vandalismo y una violación a su derecho a anunciarse. A mí me encanta. Me siento representado como ciudadano. Y esta agrupación de jóvenes no debería quedarse ahí en las demandas a los políticos.
Empecemos desde el principio. La Municipalidad de Guatemala (como las de casi todo el país) ha permitido y alentado que “el mercado”, por medio de los mupis, vallas y pintadas, nos arruine el espacio público visual a los ciudadanos. Estamos atiborrados de publicidad y ahora de publicidad política que no nos dice nada. Que si el pueblo salva al pueblo primero o que si lo que lo salva es la familia o que si es primero el expresidente el candidato o si es su esposa o que si generarán empleo con la misma varita de dar exenciones fiscales hasta que no se cobren impuestos…
Los segundos responsables son los políticos que creen que inundándonos de publicidad y sus caras harán que votemos por ellos. Sobretodo porque lo hacen desde enero. Y porque gastan millonadas que significan candados para cuando asuman el puesto. Esa gran cantidad de dinero que les dan los financistas después será exigido en contratos del Estado, en concesiones mineras o petroleras, en privilegios fiscales, en permisos ilegales. En todo menos ciudadanía.
Va en tres la lista. Nos contaminan el espacio visual, no nos dicen nada que valga la pena y están hipotecando el futuro de nuestro país, de nuestro Estado, de nuestro dinero público. Por si eso fuera poco, son poco transparentes y todos aseguran que combatirán la corrupción hasta erradicarla pero hipotecan sus candidaturas. Y no dicen cómo van a financiar sus planes, ni tampoco dicen quiénes financian su campaña. No nos dicen quiénes serán su equipo de trabajo y ni siquiera nos hacen público su currículo.
Así que sí, la demanda de sus currículos es lo mínimo que podemos pedirles los ciudadanos a quienes deberían ser los servidores públicos. Es paradójico que probablemente quienes sí buscan un puesto de elección popular para servir al país no tienen fondos de financistas perversos para hacer este tipo de campañas multimillonarias. Aunque quién quita, tal vez hay una excepción entre los que tapizan nuestro país.
La demanda que recuerda que “yo soy dueño de Guate” y puedo exigirle cuentas a los políticos también lleva implícito un profundo mensaje ciudadano que es parte clave del contrato social: la soberanía. Que recuerden los políticos que lo que estamos haciendo los ciudadanos es cederles soberanía, y financiándola con nuestros impuestos para que manejen la cosa pública de una manera honesta, decente y para lograr justicia social y desarrollo. Si los jóvenes que iniciaron la campaña continúan con estas interrogantes para los partidos, aportarán a una mejor democracia. 
PS. Es increíble la falta de escrúpulos de algunos empresarios en Guatemala. El azúcar se cotiza más alta que nunca en las bolsas de valores, y los azucareros guatemaltecos aumentan el precio de venta en el país. Ojalá algún político decente planteara ponerles impuestos adicionales a los azucareros, a los cafetaleros y a la mina de oro ahora que están rozando las nubes los precios de sus materias primas. Los ciudadanos y la opinión pública no podemos dejar pasar la vida sin pedirles cuentas por sus acciones. Vea www.MartinRodriguezPellecer.com.

Reforma educativa para Guatemala


Reforma educativa para Guatemala
Una nueva generación de ciudadanos.
Por: Harold Caballeros
Leímos para usted: Renato Lechuga García.
Para conducir a Guatemala hacia la modernidad y hacer de nuestros niños futuros hombres y mujeres productivos, necesitamos que la educación en Guatemala atraviese una profunda transformación. El mundo globalizado requiere de mano de obra calificada y mentes privilegiadas para competir. Si queremos que Guatemala sea un país desarrollado en el mediano plazo, hay ciertos cambios que deben iniciarse de inmediato. Nuestra propuesta apunta específicamente a un sistema conocido como “el Maestro, Modelo Democrático”. 
En este sistema, el maestro promueve el pensamiento crítico. Con la abundancia de conocimiento y la accesibilidad del mismo, lo que hoy hace falta no es memorizar, sino aprender a analizar el conocimiento y discernirlo. Renunciar al pensamiento inductivo y proveer al alumno de un pensamiento deductivo es prioritario. El comportamiento en el aula es vital. Dejar atrás la memorización y privilegiar el pensamiento deductivo va de la mano de incentivar el diálogo; y no solo permitir, sino promover activamente el disenso, para practicar la tolerancia, el espíritu de cooperación y la colaboración. Enseñar que lo que se discute son las ideas, y nunca optar por el ataque personal, ni mucho menos la descalificación. Si el maestro enseña a pensar, facilita la discusión y promueve la tolerancia y el diálogo. 
Esta será la única manera de dejar atrás la confrontación y los conflictos que han dominado nuestra vida nacional por tantas décadas. Mi propuesta: iniciemos cuanto antes una revolución educativa de esta naturaleza, que probará ser la herramienta más útil en la construcción de una sociedad moderna y sana. Y por supuesto, es tarea nacional la reducción de la brecha digital. Es imperativo que todos nuestros niños tengan acceso a las computadoras y la Internet. Sabemos que existen iniciativas mundiales con respecto a computadoras de precio accesible, pero necesitamos la participación activa de las municipalidades y el Gobierno Central, para proveer a todo el país de conectividad a la Internet.

lunes, 9 de mayo de 2011

Guatemala, Un Mal País Para Ser Madre


Guatemala, Un Mal País Para Ser Madre
Mañana se celebrará el Día de la Madre, muchas de ellas son víctimas de la violencia y la desatención, ya que ser madre en Guatemala es una situación muy difícil. Un informe de Save the Children, ubica a Guatemala en el lugar 68 de 79 países en vías de desarrollo, en el índice mundial de la situación de las madres en el 2011.
Por: Hansel Tobar htobar@lahora.com.gt
Leímos Para Usted. La Ceiba, Gestora y Planificadora Municipal.
Según el informe, Guatemala ocupa el último lugar en Latinoamérica. El informe analiza los datos según los mejores y los peores lugares para ser madre en el mundo, en función de factores relacionados con el estatus de salud, de educación, el nivel económico y la participación política de las madres, así como del bienestar básico de sus hijos e hijas.
En la Fundación Sobrevivientes se atienden diversos casos de madres que necesitan ayuda, muchas de ellas son víctimas de la violencia y problemas alcohólicos en la familia. Otros casos son por violaciones. La Fundación provee ayuda psicológica y económica a madres que sufren cualquier tipo de daño físico y moral.
Marisa González es una madre de 20 años que a los 18 quedó embarazada. Ella ha sido víctima de violencia y maltrato por los efectos del alcohol en su exconviviente. Luego de seis meses de embarazo, decidió irse a vivir con su mamá, porque su situación empeoraba. En el juzgado de Familia puso una denuncia en contra él por violencia. Meses más tarde ella también fue demandada por su expareja, quien aducía que ella no le permitía ver a su hija. En la Fundación Sobrevivientes le proporcionaron ayuda psicológica y económica. Con orgullo cuenta que era abanderada en el colegio, mientras agrega que va a "seguir estudiando, superarme, disfrutar a mi bebé y seguir adelante". "No me arrepiento de nada porque tengo a mi hija", concluyó.
También hay casos de madres que acuden al suicidio como salida desesperada de su condición como madres. A los 15 años, Carmen Irene, amiga de Marisa González, se privó voluntariamente de la vida. Cursaba tercero básico y esperaba un hijo de un hombre casado.
El informe de Save the Children indica que Guatemala está atrás de Honduras que ocupa el lugar 59. El informe compara a Belice con Guatemala, aduciendo que Belice posee una economía más débil que la de Guatemala, criticando que Guatemala teniendo un Producto Interno Bruto (PIB) 20 veces más alto que Belice, ¿por qué? siguen existiendo indicadores materno e infantiles dos veces peores que los de Belice.
Países como Noruega, Austria e Islandia ocupan los primeros puestos en el ranking de este año. Estos países, que fueron evaluados sobre los indicadores en salud, educación y economía de madres e hijos, son los mejores en lo que se refiere a ser madre en el mundo. En Guatemala desde el primero de enero al 5 de mayo del 2011, han muerto 268 mujeres en total. La mayoría de muertes son causadas por arma de fuego y otro gran número por casos de asfixia.
La recopilación de datos en el informe fue en base a la calidad de atención en el parto, uso de planificación familiar, escolaridad, nivel de ingresos y salud, lo que ubicó a Guatemala en los peores lugares en lo que se refiere a ser madre en el mundo, cerca de Afganistán que ocupa el último lugar.